Fauna autoctona de las Islas Atlanticas de Galicia

Islas Cíes: Zona de Especial Protección para Aves (ZEPA)

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Un cormorán que desaparece bajo el agua, una salamandra que cruza un camino húmedo o un grupo de peces refugiado entre plantas marinas muestran distintas caras de la fauna autóctona de las Islas Atlánticas de Galicia. Su diversidad va mucho más allá de las gaviotas que reciben a los visitantes al llegar a puerto.

Los archipiélagos de Cíes, Ons, Sálvora y Cortegada reúnen acantilados, playas, matorrales, bosques y fondos submarinos. Cada ambiente ofrece condiciones diferentes para alimentarse, reproducirse o encontrar refugio. Por eso, las especies no se distribuyen por igual en todas las islas, y muchas resultan difíciles de observar durante una visita breve.

Un parque donde la vida continúa bajo el mar

El Parque Nacional Marítimo-Terrestre de las Islas Atlánticas de Galicia protege tanto las islas como una parte de las aguas que las rodean. El medio marino ocupa la mayor parte de su superficie y sostiene numerosas relaciones entre animales de tierra, mar y aire.

Los peces sirven de alimento a las aves buceadoras; las grietas de las rocas ofrecen refugio a crustáceos y moluscos; y las praderas marinas protegen a organismos pequeños durante sus primeras etapas de vida.

Hablar de fauna autóctona significa referirse a los animales presentes de forma natural en este territorio. Algunos viven aquí durante todo el año, otros llegan para criar y otros utilizan sus aguas durante la migración o la invernada. Autóctono tampoco significa exclusivo: muchas de estas especies habitan en otros puntos de la costa gallega y del Atlántico.

Las aves marinas, protagonistas de los acantilados

Las colonias de aves constituyen uno de los grandes valores naturales del parque. Los acantilados y los islotes proporcionan lugares de reproducción, mientras que el mar cercano ofrece alimento.

Gaviota patiamarilla

La gaviota patiamarilla es una de las especies más fáciles de reconocer. Los adultos presentan el cuerpo blanco, las alas grises y las patas amarillas que dan nombre a la especie.

Su presencia forma parte del paisaje de Cíes, Ons y Sálvora. Durante la reproducción, los adultos pueden defender el entorno de sus nidos y pollos, por lo que es especialmente importante mantenerse en los caminos y respetar las zonas cerradas.

Aunque algunas se acerquen a los visitantes, no debemos ofrecerles comida. Alimentarlas modifica su comportamiento y favorece que busquen alimentos alrededor de las personas.

Cormorán moñudo

El cormorán moñudo es otra de las aves más representativas de las Islas Atlánticas. Tiene el plumaje oscuro y el cuello alargado, y durante la época reproductora puede mostrar el característico penacho de plumas de la cabeza.

Se alimenta de peces que captura buceando. Desde la costa es posible observar cómo se sumerge, reaparece a cierta distancia o descansa sobre las rocas.

Sus colonias de reproducción tienen un gran interés para la conservación. Contemplar un ejemplar pescando desde un mirador permite descubrirlo sin acercarse a los lugares donde cría.

Otras aves del parque

La gaviota sombría y el paíño europeo también forman parte de las aves reproductoras del espacio protegido. Otras especies, como el alcatraz, el cormorán grande o el charrán patinegro, utilizan estas aguas durante la invernada o los pasos migratorios.

Esto explica que la observación cambie según la estación. Una visita de verano no ofrece necesariamente las mismas oportunidades que una salida en otoño o invierno.

Reptiles: pequeños habitantes de rocas y matorrales

Los reptiles suelen pasar más desapercibidos que las aves. Se refugian entre la vegetación o las piedras y pueden dejarse ver cuando las condiciones favorecen su actividad.

Entre los presentes en el parque se encuentran el lagarto ocelado y el eslizón ibérico, aunque su distribución varía entre islas.

El lagarto ocelado destaca por su tamaño y por la coloración de los adultos, con tonos verdes y manchas azuladas en los flancos. El eslizón, de cuerpo alargado y patas pequeñas, resulta mucho más discreto.

El aislamiento insular ha favorecido particularidades en algunas poblaciones. Para el visitante, la mejor forma de observar estos animales es mantener la distancia y esperar. Levantar piedras o apartar vegetación para encontrarlos altera sus refugios.

Anfibios: la singularidad de las salamandras insulares

La disponibilidad limitada de agua dulce condiciona la presencia de anfibios. Aun así, el parque alberga especies como la salamandra común, el tritón ibérico y el sapillo pintojo, con diferencias de distribución entre archipiélagos.

Uno de los casos más interesantes es el de las salamandras de Ons y San Martiño, en Cíes. En estas poblaciones se ha documentado la reproducción vivípara: las hembras pueden dar a luz crías ya metamorfoseadas en tierra, en lugar de depositar larvas acuáticas.

En Ons también son conocidas las salamandras con predominio de color negro y una menor extensión de las manchas amarillas.

Estos animales dependen de unas condiciones ambientales concretas. Si encuentras uno, obsérvalo sin cogerlo ni cambiarlo de lugar. Los puntos húmedos y sus alrededores merecen el mismo respeto que los espacios naturales más vistosos.

La nutria: un mamífero ligado a la costa

La nutria es uno de los mamíferos autóctonos más interesantes del parque. Aunque suele asociarse a los ríos, también utiliza ambientes costeros, donde puede buscar alimento entre las rocas y en el agua.

Su presencia demuestra que algunos animales aprovechan distintos medios según los recursos disponibles. Sin embargo, observarla requiere discreción y algo de suerte: no es un encuentro que pueda darse por hecho durante una excursión.

Si aparece una nutria, conviene detenerse, mantener la distancia y dejar libre su recorrido. Intentar seguirla para fotografiarla puede interrumpir su actividad o hacer que abandone la zona.

Peces, moluscos y crustáceos de los fondos marinos

Una parte esencial de la fauna autóctona de las Islas Atlánticas de Galicia vive bajo la superficie. Los fondos rocosos, arenosos y de otros sustratos albergan comunidades diferentes.

Entre los animales característicos de estas aguas se encuentran pulpos, centollas y bogavantes, además de numerosos peces. En ambientes rocosos y próximos a la vegetación marina aparecen especies como las maragotas, mientras que los fondos de arena ofrecen refugio a peces planos y moluscos bivalvos.

Los bosques de grandes algas pardas aportan estructura al hábitat. Entre sus frondes y las rocas encuentran alimento y protección muchos organismos.

También las praderas de plantas marinas cumplen esa función. En la Lagoa dos Nenos, en Cíes, los ambientes resguardados favorecen la presencia de peces juveniles y otros animales. Es posible observar parte de esta vida desde los recorridos autorizados, sin entrar en la laguna.

Delfines en las aguas del entorno

El delfín mular y el delfín común utilizan las aguas de las Rías Baixas y del entorno de las Islas Atlánticas. Son animales móviles, cuyos desplazamientos dependen de factores como el alimento y las condiciones del medio.

Durante una travesía puede producirse un avistamiento, aunque nunca está garantizado. Su presencia debe disfrutarse sin intentar atraerlos con comida ni promover acercamientos que alteren su comportamiento.

Desde el barco, observar en silencio y seguir las indicaciones de la tripulación permite disfrutar del encuentro con respeto.

Las amenazas para la fauna autóctona

La conservación de estas especies depende de la calidad de sus hábitats y de que puedan completar su ciclo de vida con las menores alteraciones posibles.

La introducción de animales ajenos al ecosistema constituye una amenaza. El parque desarrolla actuaciones de control sobre especies como el visón americano, que puede depredar sobre aves y otros animales autóctonos.

También influyen las molestias en las zonas de cría, los residuos y la degradación de espacios sensibles. Un envase abandonado, una aproximación a un nido o el pisoteo fuera de los caminos pueden tener consecuencias que el visitante no percibe de inmediato.

Cómo observar animales durante la visita

Unos prismáticos permiten descubrir comportamientos y detalles sin acercarse. También ayuda caminar despacio, reducir el ruido y dedicar tiempo a observar desde los miradores y senderos.

Durante el recorrido:

  • Respeta los cierres y las zonas de reserva.
  • No alimentes, captures ni manipules animales.
  • No recojas organismos de las rocas o de las charcas.
  • Mantén la distancia respecto a nidos y crías.
  • Lleva de vuelta todos tus residuos.
  • Consulta al personal del parque si encuentras un animal herido.

La fauna no siempre aparece cuando la buscamos. A veces, basta con detenerse junto al camino para distinguir un ave entre el matorral, descubrir un reptil sobre una roca o seguir las inmersiones de un cormorán frente a la costa.

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