Las Islas Cíes no son solo la postal de playa turquesa que corre por Instagram. Bajo esa imagen amable se esconde uno de los ecosistemas mejor conservados del litoral atlántico europeo: un archipiélago donde el 85% del territorio protegido es en realidad mar, y donde conviven colonias de aves marinas de importancia internacional, plantas que no crecen en ningún otro lugar del planeta y una fauna marina que va del pulpo común al delfín mular. Esta guía recorre esa biodiversidad con la mirada de quien no viene solo a hacer fotos, sino a entender lo que está pisando.
Un archipiélago con dos caras muy distintas
Las Cíes tienen un perfil asimétrico que condiciona toda su biodiversidad. La vertiente occidental, la que mira al Atlántico abierto, es un muro de acantilados esculpidos por el oleaje y el viento, con cuevas y paredes verticales donde anidan las aves rupícolas. La vertiente oriental, resguardada, desciende en pendientes suaves hasta playas y sistemas dunares como el de Rodas. Esta dualidad —costa brava frente a costa mansa— explica por qué en un espacio tan pequeño conviven hábitats tan distintos: matorral costero batido por la sal, bosque de repoblación, duna móvil y fondos marinos rocosos.
Flora de las Islas Cíes: matorral, duna y algún endemismo
La vegetación autóctona de las islas es fundamentalmente de matorral y acantilado, con el tojo (Ulex europaeus) y distintas especies de brezo (Erica spp.) dominando las zonas más expuestas al viento salino. Es una vegetación baja, densa y resistente, adaptada a suelos pobres y a la agresión constante del aerosol marino.
Al descender hacia el interior aparece una vegetación forestal que, hay que decirlo, no es del todo natural: pino, eucalipto y acacia fueron introducidos por el ser humano y hoy ocupan una parte significativa de la superficie del parque, compitiendo con las especies autóctonas.
El sistema dunar de Rodas y otras playas alberga una flora especializada en fijar arena y resistir la salinidad, con especies típicas de duna atlántica gallega.
El elemento más interesante para cualquier naturalista es la presencia de Armeria pungens, una planta endémica perenne de flores rosadas o blancas que crece en acantilados y ambientes dunares, y que convierte a las Cíes en un punto de interés botánico más allá del paisaje.
Fauna de las Islas Cíes: por qué son ZEPA
Las Cíes están declaradas Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA), una figura de protección europea que reconoce la importancia de sus colonias de aves marinas. Es, junto con la condición de Parque Nacional Marítimo-Terrestre de las Islas Atlánticas de Galicia, la clave para entender por qué el acceso está regulado y por qué hay zonas vedadas a los visitantes.
Aves marinas: las verdaderas dueñas del archipiélago
- Gaviota patiamarilla (Larus michahellis): la especie más abundante del parque, con colonias que llegan a las 1.500 parejas reproductoras en las Cíes, una de las concentraciones más importantes de Europa.
- Cormorán moñudo (Phalacrocorax aristotelis): más ligado al medio marino que la gaviota, se le ve pescando en inmersión y secando las alas sobre las rocas, una postura característica de la especie.
- Halcón peregrino: presente en los acantilados de la vertiente occidental, donde encuentra tanto refugio para nidificar como presas en las propias colonias de gaviotas.
- Vencejo real y otras aves rupícolas: completan el elenco de especies que aprovechan las paredes verticales del oeste de la isla.
Las épocas de cría, invernada y paso migratorio convierten a las Cíes en un punto de observación de aves de primer nivel, con picos de actividad claramente diferenciados a lo largo del año.
Mamíferos: discretos pero presentes
El listado terrestre incluye conejo, erizo común, musaraña y, de forma más ocasional, nutria. Entre los murciélagos destaca el murciélago común (Pipistrellus pipistrellus), que caza insectos al atardecer en zonas de bosque y espacios abiertos.
También hay presencia de especies invasoras —visón americano y gato asilvestrado— introducidas por el ser humano, que representan una amenaza real para la fauna autóctona y son objeto de programas de control dentro del parque.
En el entorno marino inmediato es habitual el avistamiento de delfín mular y delfín común, especialmente desde el trayecto en barco.
Reptiles y anfibios: la escasez de agua dulce marca las reglas
La falta de agua dulce limita este grupo a unas pocas especies bien adaptadas:
- Lagarto ocelado, la especie de lagarto más grande de Europa.
- Lagartija ibérica, con ejemplares en las islas de mayor tamaño que sus equivalentes continentales.
- Eslizón ibérico y lución, menos visibles pero presentes en zonas de matorral.
- Sapillo pintojo ibérico, en peligro de extinción, junto con salamandra común y tritón ibérico allí donde hay puntos de humedad.
Vida marina: el 85% del parque que no se ve desde el sendero
El medio marino es, en superficie de parque, más importante que el terrestre. Las aguas cálidas que arrastra la corriente del Golfo, la amplitud de mareas y el afloramiento estival de aguas ricas en nutrientes sostienen fondos rocosos con más de 200 especies de algas, pulpo común, anémonas como Anemonia sulcata y una biodiversidad de invertebrados marinos que rara vez entra en las guías turísticas al uso, pero que es la base real del ecosistema.
Cuándo ir si el objetivo es observar naturaleza
La época del año cambia por completo lo que se puede ver:
- Primavera y principios de verano: cría de aves marinas, mayor actividad y bullicio en las colonias.
- Verano: afloramiento marino, mejores condiciones para avistar cetáceos desde el barco.
- Otoño: paso migratorio de aves, una de las ventanas menos conocidas y más interesantes para el birdwatching.
- Invierno: islas cerradas al público general fuera de temporada de visita autorizada, lo que en la práctica reduce la observación a lo que se pueda ver desde el mar o desde miradores continentales.
Turismo sostenible: cómo visitar sin dañar lo que se viene a ver
El acceso a las Cíes está limitado por un sistema de autorizaciones de la Xunta de Galicia precisamente para proteger este equilibrio. Como norma de comportamiento del naturalista responsable: mantenerse en los senderos señalizados, no acercarse a las zonas acotadas para la nidificación, no dar de comer a la fauna y no extraer ni plantas ni conchas ni piedras. El propio ecosistema es tan valioso como fràgil, y buena parte de los daños históricos que ha sufrido tienen origen humano.
Preguntas frecuentes sobre la fauna y flora de las Islas Cíes
¿Qué animales se pueden ver en las Islas Cíes? Principalmente aves marinas (gaviota patiamarilla, cormorán moñudo, halcón peregrino), mamíferos como conejo, erizo o murciélago común, reptiles como el lagarto ocelado, y en el entorno marino delfines, pulpos y una amplia variedad de invertebrados.
¿Por qué las Islas Cíes son zona ZEPA? Por la importancia internacional de sus colonias de aves marinas, especialmente de gaviota patiamarilla y cormorán moñudo, que utilizan el archipiélago para criar, invernar y como parada migratoria.
¿Hay plantas que solo existen en las Islas Cíes? La más destacada es Armeria pungens, una especie endémica de flores rosadas o blancas propia de acantilados y dunas atlánticas.
¿Cuál es la mejor época para ver aves en las Cíes? La primavera y principios de verano para la cría, y el otoño para el paso migratorio, son las dos ventanas más interesantes para el birdwatching.